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Cuestion Entrerriana 19/05/2026 18:54 9 min de lectura

El Mundial 2026 será el evento cultural más caro de la historia para el público

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El Mundial 2026 será el evento cultural más caro de la historia para el público
Foto: Cuestion Entrerriana

El costo de asistir en persona a la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Estados Unidos, México y Canadá se convirtió en un tema central de discusión internacional, a partir de un extenso análisis publicado por The Economist y replicado por otros medios como Newsweek.

Según el medio británico, las entradas para este Mundial ya alcanzaron niveles sin precedentes, tanto por los precios iniciales como por la dinámica de reventa, al punto de considerar que se trata del evento cultural más caro de la historia en términos de acceso para el público.

De acuerdo con ese informe, los boletos para los partidos de la fase de grupos promediaron los 200 dólares, mientras que para la final la tarifa mínima llegó a 2.030 dólares. En este contexto, ver a la Selección Argentina o a cualquier otro candidato implica un gasto muy superior al de cualquier certamen anterior.

FIFA tomó el control total del ticketing y disparó los precios

El sistema de venta de entradas adoptado por la FIFA para esta edición marca una diferencia clave respecto de los mundiales previos. Por primera vez, el organismo tomó el control total del proceso de ticketing, reemplazó a los operadores locales y aplicó un modelo de precios dinámico, en el que los valores suben cuando crece la demanda.

Además, la federación abrió un mercado oficial de reventa, con una comisión del 15% tanto para el comprador como para el vendedor. Este esquema, remarca The Economist, disparó los precios a niveles muy por encima de lo que se vio en Qatar 2022 o en la edición estadounidense de 1994.

Incluso ajustando por inflación, el análisis señala que las entradas en 2026 cuestan más del doble que en el último torneo y cerca de cuatro veces más que en el Mundial anterior organizado por Estados Unidos.

Reventa con cifras millonarias y contraste con Europa

El impacto de las tarifas elevadas no solo se reflejó en los precios oficiales, sino también en el mercado secundario. Algunas localidades para la final se relistaron por hasta 2 millones de dólares, un número que ilustra la escala del fenómeno.

Para los fanáticos de Brasil, asistir a los tres partidos de la fase de grupos representaba, en la reventa, un desembolso aproximado de 3.800 dólares. En el caso de los seguidores de Cabo Verde, que debutan en la Copa del Mundo, la cifra rondaba los 1.000 dólares.

Según The Economist, la tendencia se asemeja a la lógica del mercado estadounidense de espectáculos, donde las entradas para el Super Bowl rara vez bajan de los 900 dólares y la mayoría supera los 6.000 dólares. En contraste, en Europa, el boleto más accesible para la final de la Champions League se ubicó en torno a los 200 dólares.

Precios récord, demanda fría y butacas sin agotar

La estrategia de la FIFA generó consecuencias imprevistas. El propio medio británico advierte que estos precios podrían jugar en contra de los intereses de la organización.

A diferencia de lo que ocurría históricamente, cuando la demanda superaba la oferta pero los valores se mantenían relativamente accesibles gracias a sorteos y políticas de inclusión, este año la venta no logró agotar localidades antes del torneo.

Según The Economist, la federación priorizaba tradicionalmente los ingresos por derechos televisivos y patrocinio antes que la recaudación en taquilla, pero en 2026 se apostó por maximizar la ganancia directa por cada espectador.

Caída de precios antes del inicio del Mundial

El resultado de este enfoque se tradujo en una baja demanda visible tanto en la venta primaria como en la reventa. Newsweek informó que los precios de los boletos en plataformas secundarias y en el canal oficial de la FIFA empezaron a caer de manera significativa en las semanas previas al inicio del torneo.

En ese marco, el partido inaugural de Estados Unidos frente a Paraguay experimentó una baja superior al 30% en el último mes. El promedio de reducción de precios en los partidos que se disputan en territorio estadounidense llegó al 24%, con algunos encuentros que sufrieron recortes de más del 50%.

Golpe al turismo y a la hotelería en las sedes

La contracción de la demanda generó un efecto dominó en los sectores vinculados al turismo y la hospitalidad. Propietarios de hoteles y representantes de la industria en ciudades anfitrionas manifestaron a Newsweek que las reservas se ubicaban por debajo de lo previsto, a pesar de las inversiones realizadas para recibir un flujo récord de visitantes.

Un reporte de la American Hotel and Lodging Association (AHLA) calculó que un 80% de los operadores en los mercados estadounidenses reconoció cifras por debajo de sus proyecciones originales. En Kansas City, ese porcentaje subió a un rango de entre 85% y 90%.

El presidente y CEO de la Hotel Association of New York City, Vijay Dandapani, señaló que casi la mitad de los hoteles de la ciudad no percibieron un incremento significativo en sus reservas por el Mundial, y los operadores estimaron una merma superior a los 100 millones de dólares en los ingresos por habitaciones.

Ticketdata confirmó desplomes de hasta 60%

La caída de precios también fue verificada por datos de la plataforma Ticketdata.com, que registró descensos de al menos 30% en los partidos de la selección estadounidense ante Paraguay, Australia y Turquía en el último mes, con una baja máxima del 46% en el cruce ante los turcos.

Otros partidos del calendario mundialista vieron caídas incluso más pronunciadas, como Australia vs. Turquía (60%), Irak vs. Noruega (54%) y Paraguay vs. Turquía (53%).

FIFA sobrestimó la demanda y esto les está costando caro

Las causas identificadas por los especialistas consultados por Newsweek apuntan a una sobreestimación de la demanda por parte de la FIFA y a una ejecución deficiente en la política de distribución de boletos.

Scott Friedman, conductor del programa Ticket Talk, fue tajante: FIFA sobrestimó la demanda y esto les está costando caro. Los precios fueron demasiado altos en los 104 partidos, fue un desastre completo, y se verán obligados a bajarlos mucho en los próximos 30 días, afirmó.

La opinión de Friedman coincide con la de otros analistas, que señalan que la organización optó por tarifas excesivas sin considerar el límite de gasto de los consumidores, tanto locales como internacionales.

Precios dinámicos, crisis energética y estadios bajo la lupa

El modelo de precios dinámicos, que ajusta el valor de los boletos según el interés detectado en tiempo real, modificó el comportamiento del público. Muchos hinchas postergaron la compra o directamente descartaron viajar, ante la incertidumbre y el alza de las tarifas aéreas en un contexto internacional marcado por una crisis energética.

The Economist recordó que, en la edición anterior del Mundial de Clubes, la FIFA trasladó espectadores hacia las cámaras de TV para disimular la baja asistencia, un antecedente que suma presión sobre la organización para evitar estadios semivacíos en la cita mundialista.

Un público más rico, menos ruidoso y con menos clima de Mundial

La experiencia del aficionado también se vio afectada por el perfil del público que puede acceder a los precios actuales. Diversos estudios citados por The Economist sostienen que los espectadores con mayor poder adquisitivo suelen ser menos ruidosos y menos apasionados, lo que incide negativamente en el ambiente de los partidos y, por extensión, en la transmisión televisiva.

Como ejemplo, el mariscal de campo de los Cincinnati Bengals, Joe Burrow, describió la atmósfera del Super Bowl de 2022 como similar a una cena corporativa, en contraste con la efervescencia esperada en un evento masivo.

Visas, geopolítica y trabas para los viajeros

Los obstáculos para los viajeros internacionales sumaron nuevas trabas al fenómeno de baja demanda. De acuerdo con la AHLA, entre 65% y 70% de los operadores de hoteles identificaron barreras de visado y preocupaciones geopolíticas como factores determinantes que limitaron la llegada de turistas.

En respuesta, el Departamento de Estado de Estados Unidos dispuso la eliminación de una fianza de 15.000 dólares para los solicitantes de visa de 50 países que posean un boleto válido para el torneo, en un intento de estimular el flujo de visitantes.

Proyecciones a la baja para la industria hotelera

Las consecuencias económicas también se reflejaron en las expectativas revisadas de la industria hotelera. Michael Bellisario, analista senior de Baird Equity Research, indicó que su firma proyectaba inicialmente un incremento de entre 0,75 y 1 punto porcentual en los ingresos por habitación disponible (RevPAR) durante el evento, pero ajustó su cálculo a entre 0,25 y 0,50 puntos.

El especialista atribuyó ese recorte a la reticencia de los turistas extranjeros a viajar a Estados Unidos y al efecto disuasorio de los precios elevados.

Remanentes en venta y rebajas de último momento

En paralelo, la FIFA continuó con la venta de remanentes a través de su propio sitio web, ofreciendo lotes de último momento con miles de boletos aún disponibles, según consignó Front Office Sports.

La modalidad de precios variables implicó que muchas localidades, incluso para partidos relevantes como Estados Unidos-Paraguay, redujeran su valor notoriamente en los días previos. Por ejemplo, los asientos de categoría 1 en el sector principal bajaron de 4.105 a 3.420 dólares en menos de una semana, mientras que en la categoría 2 la caída fue de 2.330 a 2.135 dólares.

El modelo estadounidense y el riesgo para el espectáculo

La comparación con otros grandes eventos deportivos internacionales resulta inevitable. The Economist subrayó que el modelo estadounidense prioriza la exclusividad y la experiencia premium, privilegiando a quienes pueden costear un acceso que ya no está al alcance de todos.

El riesgo, según el medio, es que la propia presencia de un público menos masivo y menos apasionado termine deteriorando el atractivo del espectáculo que estos mismos espectadores buscan vivir.

FIFA y la industria confían en llenar los estadios

A pesar de las señales de desaceleración, tanto la Asociación Hotelera como la FIFA mantienen la expectativa de que los estadios se llenarán durante el Mundial.

Voceros del Departamento de Estado estadounidense reafirmaron a Newsweekel compromiso de crear una experiencia fluida y acogedora para los visitantes internacionales, mientras los operadores turísticos y comerciales ajustan sus proyecciones a la luz del comportamiento real de la demanda.

Cuestion Entrerriana Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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