Una mirada desde la alcantarilla. Huellas dactilares - AHORA Entre Ríos
Mi hijo ríe con gotas de agua que nos esperan quietas sobre su frente. POR BELÉN ZAVALLO
Huellas dactilares
Después de estar mucho tiempo en remojo
mi hijo de tres años grita mirá lo que me pashó
señala los dedos machucados y blancos.
Cuando lo envuelvo en la toalla
y parece un panqueque suave,
altera el movimiento de los brazos con sus caderas
para rescatar la libertad de su torso.
Me pasa las manos por la cara y pido auxilio,
parece un monstruo de patas arrugadas.
Mi hijo ríe con gotas de agua
que nos esperan quietas sobre su frente.
Después nos tiramos a la cama y luchamos
entre escotes, pantalones y remeras.
Preferiría estar desnudo todo el día.
Marca la casa con sus huellas como si fuera
necesario hacerse saber
que todo acá le pertenece.
Apoya el hocico en los vidrios, estanca su aliento
y las pestañas peinan los cimientos
de estas paredes hasta hacerles cosquillas.