El Gobierno nacional adelantó que descontará el día a los empleados estatales que se adhieran al paro nacional contra la reforma laboral
Política | El Poder Ejecutivo confirmó que se descontará de los haberes el día no trabajado a los funcionarios y empleados...
El Poder Ejecutivo confirmó que se descontará de los haberes el día no trabajado a los funcionarios y empleados públicos que se sumen al paro nacional convocado en rechazo al proyecto de reforma laboral que actualmente se discute en el Congreso.
La decisión fue comunicada a través de sindicatos que informaron sobre la medida de fuerza que llevará adelante la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), y generó tensiones entre el Gobierno y los gremios estatales.
Qué anunció ATE y por qué hay paro
La medida de fuerza fue ratificada por el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, quien justificó la convocatoria diciendo que el paro con movilización frente al Congreso busca presionar durante el tratamiento parlamentario de la reforma laboral y evitar que el oficialismo avance sin contrapesos sociales desde las calles.
Aguiar cuestionó además la estrategia legislativa y la postura del Gobierno en el proceso de aprobación de la reforma, al considerar que los reclamos gremiales deben expresarse tanto en el Congreso como fuera de él.
Desde el Ejecutivo, en tanto, sostienen que quien no presta tareas no puede cobrar el día, en sintonía con decisiones previas de restar remuneración a estatales en huelgas o medidas de fuerza que afecten el normal cumplimiento de sus funciones públicas.
Un paro con impacto gremial
La huelga convocada por ATE se enmarca en una escalada de protestas sindicales que ya enfrentan al Gobierno con los trabajadores estatales y otros sectores gremiales en rechazo a la reforma laboral. En anticipación al paro, otras organizaciones sindicales también confirmaron su adhesión y la víspera del debate parlamentario fue escenario de movilizaciones y críticas públicas.
El rechazo sindical se vincula no solo a la pérdida de derechos existentes, sino también a la percepción de que la reforma, tal como está redactada, debilita las condiciones laborales y los mecanismos de negociación colectiva.