El riesgo de Cabezas, los riesgos de hoy
Pasaron 29 años desde el crimen del reportero gráfico de la revista Noticias que logró la foto del empresario Alfredo Yabrán.Periodistas y fotógrafos se arriesgan cotidianamente en Ucrania, Medio Oriente o Sudán.
Este domingo, en Pinamar, en la cava de General Madariaga se mantuvo como cada 25 de enero desde hace casi tres décadas la leyenda No se olviden de Cabezas durante los homenajes al fotógrafo asesinado. Alejandro Vecchi, el abogado querellante en la causa y apoderado de la familia Cabezas, escribió: "No fue solo un crimen atroz: fue un mensaje mafioso, claro y disciplinador, dirigido a quienes investigan, preguntan y se niegan a aceptar el silencio como norma. Y 29 años después ese crimen sigue diciendo lo mismo. Cuando se combinan una policía autonomizada, un poder económico invisible y una política en disputa, la violencia no es un accidente, es un método".
Los asesinos de Cabezas pagaron solo en parte su condena, salieron en libertad, dos ya murieron y, de tanto en tanto, otros reaparecen en los medios. En su momento, la brutalidad del hecho (secuestro, tortura, asesinato a sangre fría, quemaduras) sacudió al país, pero no se olvidó.
Al menos por aquí no se volvió a registrar un caso igual una banda mafiosa que decidiera matar a un fotógrafo o un periodista- pero el peligro nunca decrece. La mayoría de fotógrafos de los medios y más allá del vértigo de los cambios tecnológicos o los nuevos paradigmas en la difusión- mantienen su espíritu de audacia y búsqueda noticiosa. Puede suceder en alguna jornada caliente entre nosotros, en marchas políticas o por las amenazas narcos. Y sucede hoy, cotidianamente, en aquellos sitios por el mundo sacudidos por guerras que desbordan los límites humanos.
La guerra civil en Sudán es el caso con menos prensa, pero con más afectados, 12 millones de desplazados en los últimos cinco años. Una reciente muestra en una galería de Madrid y en Photo España (Resistencia en la memoria, visiones de Sudán) expuso la crueldad de la guerra y el sufrimiento de los refugiados.
Exhibieron obras de nueve fotógrafos sudaneses, que convirtieron al teléfono y la fotografía en sus herramientas, las que tenían a mano para mostrar lo que sucede. El mismo dolor sacude día a día a Oriente próximo, primero por el pogrom sobre los kibutz del 7 de octubre del 2023, luego con Gaza. También allí los fotógrafos están en primera línea, más de un centenar ya murieron.
El concurso de Unicef en Alemania le concedió su último premio a Shaar Yashuv, de Israel, y Samar Abu Elouf, de Palestina, por sus miradas sobre el conflicto y los chicos. Las imágenes fueron reflejadas en The New York Times: la del fotógrafo israelí muestra a Stav, un niño de 8 años que sobrevivió a la masacre de Hamas en su kibutz. El retrato, desde un hotel que fue usado como refugio de emergencia por las víctimas del ataque, destaca la expresión triste de Stav. Y el retrato de Elouf muestra la pérdida palestina, con los hermanos Dareen, de 11 años, y Kinan, de 5, únicos sobrevivientes de una familia destruida por un ataque aéreo en Gaza.
Y la misma sensación se extiende sobre aldeas y estepas ucranianas, sometidas a la invasión de Putin desde hace cuatro años. Según el Ministerio de Cultura del gobierno de Zelenski, 120 fotógrafos y periodistas murieron desde entonces algunos eran parte de su ejército- mientras que la agencia Tass reportó la muerte de 14 periodistas rusos.
La actividad de José Luis Cabezas podía suponerse más apacible, pero otros tenían sus propios planes. Una fotografía, una simple foto en la playa del empresario Alfredo Yabrán, llegó a la tapa de la revista Noticias en marzo de 1996 y alteró los ánimos. Y Cabezas pagó con su vida, menos de un año después.
"Después del crimen se tomó verdadera dimensión de la importancia que los fotógrafos cumplen en la búsqueda de la verdad, tal como fue el caso de José Luis, algo que lamentablemente le costó la vida", recordó ahora el periodista que le acompañaba, Gabriel Michi. La labor y búsqueda de Cabezas quedaron como un símbolo y la luz de su mirada, como guía.
Sobre la firma
Newsletter Clarín
Newsletter Clarín