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Confirmado.ar 04/01/2026 17:44 2 min de lectura

Mendoza: represión, balas y silencio oficial frente al reclamo por el agua - Confirmado

Mientras miles de mendocinos salieron a las calles para defender el agua como bien común, la respuesta del Estado provincial fue la violencia. Represión policial, detenciones arbitrarias y un mensaje alarmante: en Mendoza, reclamar derechos puede cos

Mendoza: represión, balas y silencio oficial frente al reclamo por el agua - Confirmado
Foto: Confirmado.ar

Mientras miles de mendocinos salieron a las calles para defender el agua como bien común, la respuesta del Estado provincial fue la violencia. Represión policial, detenciones arbitrarias y un mensaje alarmante: en Mendoza, reclamar derechos puede costar golpes, balas y persecución.

- por AF

La historia vuelve a repetirse en Mendoza, y esta vez con una crudeza que estremece. Personas de todas las edades, familias, jóvenes, trabajadores y organizaciones sociales se manifestaron pacíficamente para defender el agua, un recurso vital y no renovable, frente a políticas que priorizan intereses económicos por sobre la vida. La respuesta del gobierno provincial no fue diálogo ni escucha: fue represión.

Las fuerzas de seguridad avanzaron contra manifestantes desarmados con una violencia injustificable. Golpes, gases, balas de goma y detenciones arbitrarias marcaron una jornada que quedará grabada como una de las más oscuras para la democracia mendocina. No se trató de un exceso ni de hechos aislados, sino de un operativo diseñado para disciplinar, amedrentar y silenciar.

El mensaje es claro y peligroso: en Mendoza, levantar la voz para defender el agua molesta. Molesta a un poder político que eligió criminalizar la protesta social en lugar de responder a un reclamo legítimo y profundamente democrático. Defender el agua no es un delito; reprimir a quienes lo hacen, sí es una grave violación a los derechos humanos.

Resulta imposible no señalar la responsabilidad política de quienes gobiernan la provincia. El silencio posterior, la falta de explicaciones y la ausencia de autocrítica confirman una lógica autoritaria: negar los hechos, justificar la violencia y proteger a los responsables. No hubo gestos de empatía hacia los heridos ni garantías para quienes fueron detenidos injustamente.

La represión en Mendoza no es solo un ataque a quienes marcharon. Es un ataque directo al derecho a protestar, a la participación ciudadana y a la defensa de los bienes comunes. Cuando un gobierno responde con palos y balas a un reclamo social, deja de gobernar para la gente y pasa a gobernar contra ella.

Hoy Mendoza es noticia no por cuidar su agua, sino por reprimir a quienes la defienden. Y esa marca, por más que intenten taparla con discursos oficiales, va a quedar. Porque la memoria social es más fuerte que cualquier operativo policial, y porque el agua, como la dignidad, no se negocia ni se reprime.

- Periodista de investigación para #Confirmado

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