Incómoda posición de la Unión Europea ante la invasión de EE.UU. a Venezuela
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Ante el ataque estadounidense a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, la Unión Europea está en una posición incómoda, la misma en la que se veía cuando Israel respondió al ataque terrorista de Hamas matando a más de 60.000 palestinos en Gaza, más de la mitad menores de edad.
Europa defiende de palabra el respeto al Derecho Internacional y a la Carta de Naciones Unidas, hasta que la viola un aliado (como Israel) o un antiguo aliado (como Estados Unidos, devenido con Donald Trump en un rival al que Europa no quiere ver como tal).
Las reacciones europeas son, así, un quiero y no puedo.
La primera llegó al mediodía europeo con un mensaje en X de la jefa de la diplomacia del bloque, la ex primera ministra estona Kaja Kallas, quien sostuvo que Maduro no es un presidente legítimo y que la UE ha defendido desde hace años una transición pacífica. Y dejó una frase que puede verse como una condena sin usar esa palabra: Bajo todas las circunstancias, los principios del Derecho Internacional y la Carta de Naciones deben ser respetados.
António Costa, presidente del Consejo Europeo, dijo que la Unión Europea hacía un llamamiento a la desescalada y a una resolución basada en el marco del Derecho Internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. También que la Unión Europea continuará apoyando una solución pacífica, democrática e inclusiva en Venezuela.
Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (brazo ejecutivo del bloque), también dijo que la UE apoya una solución pacífica, una transición democrática y que cualquier solución debe respetar el Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas.
Los dirigentes de las instituciones europeas no usan la palabra condena, pero dan a entender que la operación estadounidense no cumple los requisitos básicos de la legalidad internacional.