Japón habilitó la compra de carne de casi toda la Argentina, pero las ventas tardarán en comenzar
Japón aceptó la carne de las 18 provincias que vacunan contra la aftosa, en un mercado que le compra al mundo más de US$3.000 millones por año. Los frigoríficos exportadores advierten que un arancel del 38,5% los deja afuera por ahora y que lo primero en viajar sería la lengua.
En síntesis
- Desde 2018 Japón sólo le compraba carne a la Patagonia, y muy poca: unas 28 toneladas en 2023, según el sitio especializado Bichos de Campo.
- Las 6.000 toneladas por año que circularon como potencial no las dio nadie con nombre y apellido: son una meta planteada en febrero, más o menos lo que hoy vende Uruguay.
- Antes del primer envío, Japón tiene que auditar los frigoríficos, y el instituto que promociona la carne argentina calcula los primeros embarques para el primer trimestre de 2027.
Japón aceptó este miércoles los requisitos sanitarios para comprar carne vacuna y lengua de la zona argentina libre de aftosa con vacunación. En esa zona, que abarca 18 provincias, entre ellas Entre Ríos, se concentra alrededor del 90% del stock bovino del país. Hasta ahora sólo podía venderle la Patagonia, que tiene ese acceso desde 2018.
La diferencia es sanitaria. Japón y la Patagonia son libres de aftosa sin necesidad de vacunar al ganado, y el resto del país vacuna. Por eso Japón exigió que la carne del resto del país llegue deshuesada y madurada, dos procesos que inactivan el virus. El paso técnico decisivo fue en febrero, cuando el Comité de Sanidad Animal de Japón concluyó que, con esas medidas, el riesgo sería extremadamente bajo. Todavía no sale ningún embarque. Antes, los inspectores japoneses tienen que auditar el sistema sanitario y habilitar a los frigoríficos interesados.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el acuerdo en la red X con la frase «Después de 20 años, Japón abre su mercado a la carne bovina argentina». Es el tiempo transcurrido desde el pedido original. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la Argentina lo planteó por primera vez en 2006. En 2019 una misión de Japón auditó la zona con vacunación; después la negociación perdió impulso, y el Gobierno la reactivó en 2024.
Caputo también dio la medida del negocio: «Japón importa de todo el mundo carne bovina de alta calidad por más de US$ 3000 millones anuales». El canciller Pablo Quirno, cuyo ministerio participó de la negociación, habló de «un mercado de alta exigencia» que compra por esa cifra. Es lo que Japón le paga al conjunto de sus proveedores, como dice la propia frase del ministro. Varios títulos de ese día, sin embargo, lo resumieron como «se abre un mercado de u$s3.000 millones». Cuánto de ese total puede quedarse la Argentina depende, antes que nada, de un impuesto de importación.
El arancel deja afuera a la carne, pero no a la lengua
La carne vacuna argentina paga para entrar a Japón un arancel del 38,5%. Sus principales competidores, Australia y Estados Unidos, pagan bastante menos gracias a sus tratados comerciales con ese país. Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), habla por los frigoríficos que tendrían que hacer esos envíos. A TN le dijo: «Vamos a estar imposibilitados, en principio, para comercializar carnes, porque va a tener un arancel del 38,5%, mientras sus competidores tienen una alícuota mucho menor».
El consultor ganadero Víctor Tonelli agregó a La Nación un dato que encarece la cuenta: el arancel se cobra sobre el valor de la mercadería puesta en Japón, con el flete y el seguro incluidos.
La excepción es la lengua, que paga un arancel del 15% y, según Ravettino, «es muy requerida en el país asiático». El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que promociona la carne del país en Japón desde 2015, la señaló como el producto con más oportunidades. Según Bichos de Campo, Uruguay, que vende allí con un estatus sanitario similar, colocó este año su lengua en Japón a 11.000 dólares la tonelada. Es un 25% más que lo que cobra por los cortes.
El arancel no es la única distancia. Amadeo Derito preside la Asociación Argentina de Angus, la raza que, según Bichos de Campo, buscan los compradores japoneses. Dijo a TN que hay además una barrera de producto. La carne que importa Japón no es igual a la argentina en el tamaño de los cortes, la tipificación y el marmoreo, la grasa intramuscular que ese mercado valora. Tonelli lo resumió así: «No es un tema de volumen, es un tema de valor, de calidad, de marmoreo, de ir al mercado premium, y eso te lleva tiempo».
Bajar el arancel también llevaría tiempo. Ravettino describió dos caminos. Uno es un tratado de libre comercio entre el Mercosur y Japón, que «todavía no se ha iniciado». El otro, una negociación dentro del grupo Asia-Pacífico, al que la Argentina pidió entrar este año y que, según calculó, tardaría dos años en aceptarla.
Una puerta abierta desde 2018 que casi no se usó
La experiencia patagónica muestra la distancia entre un permiso y las ventas. Japón oficializó la apertura para la carne de la Patagonia a fines de junio de 2018, y el primer envío fue de 200 kilos. Un solo frigorífico, Fridevi, de Viedma (Río Negro), consiguió la habilitación, después de invertir varios millones de dólares. En 2023 la Argentina le vendió a Japón unas 28 toneladas por 228.000 dólares, según Bichos de Campo.
«Había un solo frigorífico en condiciones de exportar», recordó Ulises Forte, consejero del IPCVA por la Federación Agraria Argentina, que presidía ese instituto cuando Japón abrió la Patagonia en 2018.
Ahora el cuadro es otro, porque la zona con vacunación concentra el grueso del rodeo y de la industria frigorífica exportadora. Tonelli estimó que entre 15 y 20 frigoríficos, los que ya están habilitados para vender a Estados Unidos y a Europa, podrían calificar. Aclaró que no puede nombrar empresas. También consideró posible que Japón delegue esa aprobación en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el organismo sanitario argentino.
De dónde sale la cifra de 6.000 toneladas
Nadie del sector que habló el miércoles con nombre y apellido dijo cuánto se va a vender. Tonelli fue directo en Perfil: «desde el punto de vista de la competitividad y del volumen, no hay que esperar gran cosa».
La cifra que circuló ese día, unas 6.000 toneladas por año, el 1% de lo que importa Japón, salió de una meta planteada en febrero. La dio ante Bichos de Campo una fuente sin nombre vinculada a una visita de empresarios japoneses a campos de Saladillo y Tandil. «Estamos pretendiendo que Argentina tenga el 1% del market share de la carne importada», dijo esa fuente.
Es, más o menos, lo que hoy vende Uruguay, habilitado desde 2018 con un estatus sanitario similar. Según Bichos de Campo, entre enero y septiembre de este año las empresas uruguayas le vendieron a Japón 6.700 toneladas por 58,5 millones de dólares. Derito dijo a TN que Uruguay «exporta unas 5.000 a 6.000 toneladas al año a Japón», según «los números del sector exportador».
La auditoría japonesa marca el calendario
Lo próximo es la visita de los inspectores japoneses. Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, acompaña la misión oficial en Asia. Estimó que, si se cumplen esos pasos, los primeros envíos podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027. Ravettino habló de febrero o marzo, porque antes hay que unificar los certificados sanitarios y auditar los frigoríficos.
Gonzalo Álvarez Maldonado, cooperativista, referente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) y ex presidente del IPCVA, puso el acento en quién decide el plazo. «Eso va a llevar un tiempo, que puede ser prolongado o no. Lo dispondrá el servicio sanitario japonés y, fundamentalmente, Japón», dijo a la agencia AIM.
Mientras tanto, Diego Sucalesca, presidente ejecutivo de PromArgentina, la agencia oficial de promoción de inversiones y comercio internacional, anunció una semana de promoción de la carne argentina en Tokio junto con el IPCVA. Todavía no tiene fecha.
Lo que quedó establecido el miércoles es el permiso sanitario. Las ventas dependen de la auditoría, de un arancel que no tiene un camino corto para bajar y de que la carne argentina se adapte a lo que pide ese mercado. Forte lo planteó como una apuesta de más largo alcance: «A lo mejor no podemos vender mucha carne ahí, pero la verdad que es una vidriera interesante para entrar a otros países».
Cómo se hizo esta nota
Exacta leyó las 53 notas publicadas el 30 de septiembre sobre el acuerdo y la cobertura especializada de ese día. Las principales fueron de TN, Perfil, Diario Textual, Diario Huarpe, iProfesional, Urgente24, Bichos de Campo, AIM, El Litoral e Informe Digital, que reprodujo declaraciones hechas a La Nación. También leyó el comunicado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y un informe oficial de 2019 sobre la auditoría japonesa.
El texto del protocolo sanitario no estaba publicado al cierre, y el acuerdo se cita por el comunicado y las declaraciones de los funcionarios. La cifra de 6.000 toneladas se rastreó hasta su primera aparición, una nota de Bichos de Campo del 19 de febrero de 2026. Las citas se tomaron de los medios que las publicaron.
Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial y verificación de sus afirmaciones.
Esta nota se publicó originalmente en exacta.ar.